Sobre garantías y reclamaciones de productos electrónicos.

Del mismo modo que es necesario ser un lince para buscar ofertas y encontrar la mayor calidad al mejor precio en tecnología, hay algunas cosas que debería saber como consumidor; ya que su compra no termina cuando usted paga y se lleva su flamante ordenador o cámara réflex a casa. Como consumidor debe conocer los derechos de que disfruta después de la compra, en caso de que el producto adquirido presentase algún problema. Para ello debe conocer los términos de la garantía y de todas las vías disponibles en el caso de que tuviera que interponer una reclamación.

La garantía de cualquier producto nuevo es de dos años como mínimo, siempre, (a no ser que decida ampliar la garantía comercial firmando un contrato con el establecimiento), desde el primer día de compra. Usted debe guardar el comprobante de compra y todos los papeles donde se mencione dicha garantía o su ampliación. Es muy importante que usted sepa que el establecimiento donde ha adquirido el producto debe hacerse cargo de la reparación o sustitución sin coste adicional alguno, siempre. Muchos establecimientos le intentarán convencer de que la garantía sólo les compete a ellos durante el primer año y que a partir del segundo es usted quien debe dirigirse directamente a la casa del producto adquirido (HP, Canon, Sony). Esto no es así. Usted tiene derecho, bien a reclamar directamente a la marca del producto que ha comprado, o bien a exigir al establecimiento donde realizó la compra que gestione su reparación o sustitución, sin gasto adicional.

En caso de que surja algún problema y después de haber agotado la vía del acuerdo amistoso con el dueño del establecimiento, usted debe requerir la hoja o libro de reclamaciones. Normalmente esto basta para disuadir al empresario y que perciba que usted sabe y que va a llegar hasta el final para reclamar sus derechos. En caso de que la reparación o sustitución se demore más de la cuenta, no intente seguir negociando; pida inmediatamente la hoja de reclamaciones y sepa que puede reclamar daños y perjuicios a causa del retraso. No sea perezoso y no tema nada; usted solo está reclamando sus derechos como consumidor.

La reclamación debe contener todos sus datos: nombre, DNI, razones de la misma, factura, garantía, lugar, fecha, firma del solicitante y órgano a quien va dirigida. No olvide la copia como comprobante. Es muy importante que guarde todos y cada uno de los papeles en el proceso.

Usted puede presentar la reclamación, primero al establecimiento, luego a asociaciones de consumidores (OCU), departamento de consumo de la administración, e incluso escoger la vía judicial, en el peor de los casos, si cualquiera de las vías anteriores no resultara satisfactoria.


Perfil del consumidor y perfil del consumista.

El consumidor en la sociedad de consumo capitalista, es el elemento esencial y pilar central para la dinamización de una economía moderna basada en la oferta y demanda de bienes y servicios. Sin embargo, nunca nos hemos parado a analizar cuál es el perfil de un consumidor medio, de cultura media, ingresos medios y gustos y preferencias bien delimitados, aunque susceptibles de cambios y fluctuaciones.

El consumidor medio somos usted y yo. Es aquél que compara precios, busca ofertas, optimiza, mejor o peor, sus ingresos sean éstos cuales sean. El consumidor medio debe consumir con responsabilidad, siempre y cuando se encuentre bien informado sobre el mercado y los productos que se oferten, así como su valor y precio. El consumidor medio aprende a reciclar, a ahorrar energía, a buscar precios ventajosos, a comparar productos, a exigir calidad al mejor precio y a ser, en definitiva, una persona consciente. Es una tarea que requiere un esfuerzo mental nada desdeñable, pero que merece la pena practicar por el bien común, del planeta y de la salud colectiva e individual.

Más abajo, en un estadio inferior en el escalafón, y sintiéndolo mucho por ellos, que son legión, tenemos al individuo consumista. No nos importa aquí si tiene más o menos ingresos o un empleo, ni de dónde obtiene la plata para gastar. El caso es que sus prácticas son de una arbitrariedad pasmosa. El gasto compulsivo es su filosofía y lo verás adquirir productos sin orden ni concierto, aun cuando incluso no tenga mucho qué gastar y no los necesite en absoluto. El individuo consumista no posee destreza alguna para optimizar los recursos ni conoce la práctica del reciclaje; se deshace de lo viejo mucho antes de que pueda llegar a ser considerado obsoleto y compra, atesora, consume sin control, empujados por el canto de sirena del márketing, al que considera su catecismo.

El individuo consumista revoluciona su automóvil al máximo, quemando más gasolina. El personaje consumista no recicla ni se le espera; no compara precios, compra lo primero que encuentra; desconfía de las ofertas cuando no las ignora. Muy al contrario busca el coste más alto que pueda encontrar en el mercado para sentirse seguro de que ha realizado una buena compra. El ente consumista no apaga luces en casa, usa el aire acondicionado y la calefacción sin control, derrocha el agua, desperdicia comida, vive al margen de los problemas ecológicos y energéticos de nuestro planeta; que es el suyo también.

Por último, cabe decir, que el consumista vive hipnotizado por la tele, la publicidad y la tecnología. Su credo es la moda y la tendencia, y no dudará en desechar lo antiguo para ostentar lo nuevo aun cuando su cuenta se encuentre en números rojos. No son más que consumidores inconscientes al socaire del mercado, donde es mejor tener la mayor información posible y no vivir en la ignorancia.


Sobre cómo emanciparse con el sueldo básico

Antes de comenzar con el tema, tendríamos que delimitar cuál es la renta básica para poder sobrevivir, pues la cifra, en términos reales, puede oscilar desde los 400 hasta los 1000 euros. Pero no nos engañemos, pocos hay hoy que lleguen a los mil y con 400 euros nadie puede salir adelante fuera del entorno familiar, así que vamos a partir de una cantidad “ideal” de entre 500 y 700 euros aunque esa diferencia de doscientos pueda marcar grandes cambios en nuestro estilo de vida. Si usted es mileurista puede plantearse incluso ahorrar algo para su vejez.

Primero de todo es buscar un alquiler barato, cerca del trabajo si es posible, para poder ir andando o en bus y así ahorrar en transporte -use tarjeta de transporte o bono mensual-. Existen páginas donde podrá encontrar habitaciones en pisos compartidos de hasta cuatro personas desde 180 euros al mes sin sobrepasar los 250 con Internet y comunidad (consumo de agua) incluida.

El tema de la factura de la luz es el más peliagudo, aunque si se paga entre varios no lo es tanto (puede oscilar entre los 20 y los 60 euros, depende del número de personas que compartan el gasto). Lo que sí debemos es ser responsables con el consumo de la electricidad. Bombillas de bajo consumo o LED siempre, mantenga el calor en las habitaciones con las puertas cerradas, no deje los electrodomésticos en stand by, olvide para siempre el aire acondicionado en verano (una buena ducha y ventilador), contrólese con la calefacción en invierno (úsela solo para cambiarse de ropa o salir de la ducha), abríguese más en casa y use mayor número de mantas gruesas, dése duchas rápidas, lave en frío a carga máxima…

Apure los botes de champú, gel, pasta de dientes y los jabones (pegando el viejo al nuevo) al máximo. Llene el congelador de comida todo lo que pueda y compre estrictamente lo que vaya a consumir, aunque deba ir al supermercado (con su bolsa especial para la compra) dos o tres veces por semana. Es preferible ir varias veces a comprar que dejar la comida pudrirse en la nevera. Congele todo lo que pueda; el pan congelado ayuda a ahorrar. Los yogures pueden ser consumidos hasta un mes después de su fecha límite de consumo. Aproveche las ofertas de supermercados descuento como DIA o LIDL y nunca jamás tire comida. Los frutos secos, las legumbres, los cereales y la pasta son alimentos de larga duración. Las patatas, el pollo, los tomates, los pimientos, las zanahorias y muchos otros alimentos son más baratos en el mercado de abastos que en el supermercado. Explore los mercados tradicionales, es una grata experiencia aparte del ahorro que supone. Y aprenda a cocinar, eso es bueno para su bolsillo y además resulta atractivo a las mujeres.

Por último, dos consejos más para el emancipado precario moderno: no llame por el móvil, use aplicaciones de mensajería lo máximo posible y además conserve todos los tickets de compra y facturas que pueda para ver lo que va gastando cada día, semana y mes. Con todo y con esto tendrá que renunciar a muchas cosas como: comer fuera a menudo, ir al cine, beber un poco más de noche, hacer reparaciones o sustituir sus enseres personales… Sin embargo, si aprende a encontrar descuentos, dos por uno, ofertas en catálogos online, etcétera, tenga por seguro que podrá sobrevivir con un sueldo miserable y hacer que parezca digno.

Foto:ELLE.ES


Blogs de consumo

El ser humano es un consumidor nato. Consumimos oxígeno, agua, alimentos, energía en definitiva. Ser consumista es otro tema diferente, es una patología. El comprador consumista no es consciente, no es responsable de sus actos y vive atrapado en este maremágnum interminable de productos, gastando compulsivamente en artículos que realmente  no necesita y a precios que a veces no se corresponden con su calidad o valor real. ¿Estamos a merced de las grandes corporaciones? Si usted sabe dónde buscar ayuda, no.

En los blogs de consumo usted podrá encontrar manuales para el consumidor responsable, consciente e inteligente. Consejos útiles para tener en cuenta antes de adquirir un producto y lo más importante, para después de la compra. Porque a veces se le puede plantear a usted un problema tras la obtención de un artículo y como consumidor podría verse desamparado a merced de las compañías; sobre todo en lo concerniente a compras relacionadas con artículos tecnológicos, como ordenadores o teléfonos móviles, de automoción o de tipo inmobiliario.

Usted puede consultar en las páginas especializadas en consumo donde puede acudir en caso de que necesite ayuda tras la adquisición de un producto que no cumpla las características básicas acordes al precio que ha pagado. Como consumidor, quién no ha tenido que lidiar alguna vez con las compañías eléctricas, o con los operadores de telefonía, porque le hacen pagar más de lo que usted ha consumido realmente, ya sea por error o deliberadamente. ¿Y si las paredes de su casa recién estrenada tienen grietas o los baños se atascan? ¿Quién le protege?.

Los blogs de consumo son sin duda la referencia, el apoyo ideal para usted, donde podrá encontrar una guía para que pueda validar sus derechos: qué ha de hacer, cómo hacerlo y dónde ha de acudir para reivindicar sus derechos y cumplir con sus deberes como consumidor responsable e inteligente. No dude en consultarlos y sea consciente del poder que hay en usted como consumidor.

Foto: Adriana de la Cruz


Blogs ahorro

Como dijo Orison Swett Marden, el autor que más ha escrito sobre la fe en uno mismo, el optimismo y la confianza, “vale más un céntimo bien empleado que un céntimo ahorrado”. Y es que el ahorro no siempre significa mantener el dinero intacto dentro del calcetín y seguir usando precisamente calcetines rotos porque no se quiere gastar la poca plata que le entra a uno todos los meses en el bolsillo.

Quizá el secreto para tener una vida confortable y sin carencias, aun sin ser muy rico, sea adentrarse en el mágico mundo del ahorro; formas de optimizar su dinero, de administrar mejor sus compras, de aprovechar todos los recursos al máximo y convertir como por arte de magia, las monedas de cinco céntimos en monedas de diez. Porque ahorrar sin renunciar a sus necesidades o a pequeños lujos es, sin duda, todo un arte.

Para ello lo tenemos muy fácil hoy en día con la Internet. Usted puede consultar lo que se han venido a llamar blogs de ahorro. ¿Y qué es un blog de ahorro? Pues no es más que una página con artículos interesantes donde le explicarán cómo puede ahorrar en su factura de luz, teléfono, agua, cómo reciclar o encontrar los mejores precios en productos de todo tipo. Encontrará folletos con las mejores ofertas de productos de primeras marcas, cupones descuento en productos de calidad de alimentación o droguería, descuentos para adquirir lo último en tecnología; cómo asistir al cine o al teatro a bajo precio, cómo conseguir un dos por uno, vacaciones a mitad de precio, billetes de avión en compañías solventes a precios asequibles, ocio, entretenimiento, deporte… Lo que sea que usted ande buscando lo podrá encontrar en los blogs de ahorro, su bitácora en medio de la tormenta de la crisis para vivir con calidad gastando solo lo imprescindible. Porque no es más rico el que más puede gastar, sino el que domina el arte de optimizar lo poco que posee.

Foto: Nestor Peña Martínez