Perfil del consumidor y perfil del consumista.


El consumidor en la sociedad de consumo capitalista, es el elemento esencial y pilar central para la dinamización de una economía moderna basada en la oferta y demanda de bienes y servicios. Sin embargo, nunca nos hemos parado a analizar cuál es el perfil de un consumidor medio, de cultura media, ingresos medios y gustos y preferencias bien delimitados, aunque susceptibles de cambios y fluctuaciones.

El consumidor medio somos usted y yo. Es aquél que compara precios, busca ofertas, optimiza, mejor o peor, sus ingresos sean éstos cuales sean. El consumidor medio debe consumir con responsabilidad, siempre y cuando se encuentre bien informado sobre el mercado y los productos que se oferten, así como su valor y precio. El consumidor medio aprende a reciclar, a ahorrar energía, a buscar precios ventajosos, a comparar productos, a exigir calidad al mejor precio y a ser, en definitiva, una persona consciente. Es una tarea que requiere un esfuerzo mental nada desdeñable, pero que merece la pena practicar por el bien común, del planeta y de la salud colectiva e individual.

Más abajo, en un estadio inferior en el escalafón, y sintiéndolo mucho por ellos, que son legión, tenemos al individuo consumista. No nos importa aquí si tiene más o menos ingresos o un empleo, ni de dónde obtiene la plata para gastar. El caso es que sus prácticas son de una arbitrariedad pasmosa. El gasto compulsivo es su filosofía y lo verás adquirir productos sin orden ni concierto, aun cuando incluso no tenga mucho qué gastar y no los necesite en absoluto. El individuo consumista no posee destreza alguna para optimizar los recursos ni conoce la práctica del reciclaje; se deshace de lo viejo mucho antes de que pueda llegar a ser considerado obsoleto y compra, atesora, consume sin control, empujados por el canto de sirena del márketing, al que considera su catecismo.

El individuo consumista revoluciona su automóvil al máximo, quemando más gasolina. El personaje consumista no recicla ni se le espera; no compara precios, compra lo primero que encuentra; desconfía de las ofertas cuando no las ignora. Muy al contrario busca el coste más alto que pueda encontrar en el mercado para sentirse seguro de que ha realizado una buena compra. El ente consumista no apaga luces en casa, usa el aire acondicionado y la calefacción sin control, derrocha el agua, desperdicia comida, vive al margen de los problemas ecológicos y energéticos de nuestro planeta; que es el suyo también.

Por último, cabe decir, que el consumista vive hipnotizado por la tele, la publicidad y la tecnología. Su credo es la moda y la tendencia, y no dudará en desechar lo antiguo para ostentar lo nuevo aun cuando su cuenta se encuentre en números rojos. No son más que consumidores inconscientes al socaire del mercado, donde es mejor tener la mayor información posible y no vivir en la ignorancia.